La feria de Sevilla (II): Una víbora en la feria

Comienza la jornada de feria a las 15:00 horas, cuando se sale del trabajo (porque en feria no hay ningún festivo, se “trabaja” de lunes a viernes).
Lo primero es tratar de llegar con el coche hasta la feria. Esta fase es muy divertida, porque el ayuntamiento se dedica a cerrar todos los accesos menos uno, para que no nos perdamos y vamos en filita, juntitos, aglomeraditos, y acordándonos de los muertecitos del alcalde, el concejal de tráfico y el guardia que está en la esquina. Pero ¡es feria! (esto es como lo de son fallas que contaba Galahan)
Por fín, llega uno al aparcamiento de la feria, encuentra un sitio, aparca y… espera el autobús. Sí, de donde dejas el coche hasta la feria hay que coger el autobús que te deja al principio de la calle del infierno. De ahí a la caseta aún te quedan 15 minutos andando entre la multitud.
Por fín, sobre las 16:30 llegas a la caseta, donde familia/amigos están esperandote y encima te dicen que ¡siempre el último, llevamos una hora esperándote!. A lo que lo único que puedes replicar es: “ponme una copita de manzanilla que vengo seco” y como ¡es feria!…
En la caseta, una botella de manzanilla te la sirven en 10 minutos, cualquier otra cosa tardará unos 30 minutos y la comida entre 50 y 75 minutos. Cuando llega el jamón, tienes un pedo que no te aguantas. Porque la manzanilla entra muy bien fresquita, pero no nos engañemos: es alcohol y se sube, antes o después se sube (si lo sabré yo), pero como ¡estamos en feria!.
A las 17:30 has tomado tres botellas de manzanilla, 5 cervezas, una tapita de jamón, 10 picos, 2 cucharadas del guiso del día, otras 2 botellas de manzanilla, un montadito de lomo, 2 jarras de rebujito, 3 gambas, una coca cola y una cuña de tortilla de la que la mitad se te ha caido al suelo. Entonces siempre está el gracioso (normalmente graciosa) que tiene un amigo, primo o pretendiente con coche de caballos y sugiere: “Ahí está fulanito con el coche, ¿damos un paseo?” y claro, ¡como es feria!
Nos apretujamos un puñao en un cabriolé diminuto, a pleno sol, y nos incorporamos a un atasco perenne y perpetuo a la velocidad punta de 10 metros/hora. Huele a caballo, el sky del asiento se te pega como una segunda piel, un caballista mete dentro el hocico de su caballo y te llena de babas, la corbata impide el riego sanguíneo al cerebro y, encima, se ponen a cantar sevillanas y como tú no tocas las palmas (porque no puedes mover ni una ceja) eres un soso, ¡que estamos en feria, anímate!.
A las 20:00 termina la hora del paseo a caballo y te bajas del cabriolé, te despides con cariño de la media espalda que dejas en el sky del asiento y vuelves a la caseta andando (unos 50 metros) y nada más entrar te metes dos jarras de rebujito entre pecho y espalda para regular la temperatura corporal.
Como la cosa está animada, es la hora de cantar y bailar y como aquí las guitarras las guardan bajo el sobaco, siempre sale una y te largan eso de: “víbora, arráncate con la de chaparrones de mayo”. Y con la garganta seca por el calor, el alcohol, el tabaco y los kilos de albero que flotan en el ambiente se fuerza lo que se puede y se comienza con las sevillanas mientras notas perfectamente como las cuerdas vocales se van deshilachando, y cada dos por tres te pegas un copazo de manzanilla para aclarar la voz, pero ¡es la feria!.
A las 21:00, tratando de evitar el quedarte mudo para el resto de tu vida, optas por el baile y a la segunda ya estás empapado, otra vez, en sudor, por lo que entre cada palo te arrimas un copazo de rebujito.
Son las 22:00, entonces viene la frase filosófica: “amo a da un paceo hasta la ca-ca-cazeta der commmmbaddre que noz ezzzpperraba para zzenarrr”.
La caseta del compadre suele estar en la otra punta de la feria y te incorporas a una marea humana que te va llevando en volandas de calle en calle sin importarle si es tu camino o no.
En alguna caseta pasas cerca de la entrada y te ve Paquito el proveedor, o Manolo el del barrio, o Juan el primo del cuñao del vecino del que te vende el cupón y todos (que andan como tú de aliñaditos) te hacen unos gestos enormes “Quillo, Víbora, pasa, pasa y tómate una copita”.
Y claro, no vas a hacerles el feo, que ¡estamos en feria!, por lo que entras y sueltas: “una copita y nos vamos, que he quedao”. La copita siempre son unas 6 ó 7 con una ración de algo tieso con apariencia bien de calamares, bien de filetes, bien de pimientos (porque las palabras jamón, gambas, caña de lomo y queso desaparecen de tu vocabulario nada más ver los precios el primer día de feria).
Te habías citado con el compadre a las 10 y llegas a su caseta a la 12, pero el tío está allí, aguantando como un campeón, aunque agarrado a la barra con fuerza. Cuando os veis, os dais abrazos, besos, palmaditas en la cara y nuevos abrazos con un babeo mutuo de los cuellos de las camisas (que sabe como saladito y con regustillo a albero) y os decís eso de: “commbadrrre, qué poco noh vvvemo, gabrrón” . Entonces se oye nuevamente lo de “una copita y nos vamos que me ha llamado fulanón que están en la caseta de menganón”. Y tras 9 ó 10 copitas acompañadas de tortilla de papas (el compadre se porta como un rey) se inicia la búsqueda de la caseta de menganón situada en Pepe Luí nº 85.
Resulta que la dirección correcta era Chicuelo nº 12, pero en la de Pepe Luí 85 te has encontrado con tu primo, tu cuñao o la vecina del compadre y os habeis tomado “una copita”.
Son ya las 2’30 de la madrugada y la caseta de menganón está animadísima y entonces comienza la juerga flamenca que evoluciona así: sevillanas-rumbas-fandangos-soleás-sevillanas. Se bebe, se canta, se bebe, se baila, se bebe, se tocan las palmas, se bebe y, por supuesto, se bebe.
A eso de las 5:00, se pide uno un caldito (para calmar el estómago) y se le añade un chorrito de manzanilla (para darle saborcillo) y comienzas a despedirte porque mañana (en realidad hoy) hay que trabajar, a lo que cada uno del que te despides te dice: “una copita antes de irte, que ¡estamos en feria!”. Lo que en total hacen unas 25 copitas más.
A las 6:00 sales de la caseta con intención de dirigirte a tu coche, pero la marea te lleva en todas direcciones y sin saber cómo terminas en la calle del infierno, frente a una tómbola y tu acompañante femenina, sea novia formal, ligue temporal, amiga o conocida de esa noche expresa en voz alta el deseo de un peluche, a lo que tú, que tu cerebro se desconectó del cuerpo hace horas, sacas la cartera y te pones a comprar boletos como loco. El peluchito, monísimo, te ha costado entre 800 y 1.500 € (en una tienda habrían sido unos 100) y en un flash de lucidez decides volver en taxi y que ya recogerás el coche mañana o cuando sea, ¡que para eso es feria!.
A las 7:00 estás en la cola de los taxis y pillas uno a las 7:45. A las 8:00 llegas a casa, te duchas (sin afeitarte por miedo al suicido por degüello con maquinilla de afeitar) y a las 8:15 coges un taxi hacia el trabajo, al que llegas a las 8:30. Media hora tarde, pero ¡estamos en feria!.
Se intenta trabajar algo, aparentar que está uno fresco como una rosa, dar ejemplo a los subordinados, y bloguear un ratito poniendo cara de concentración para hablar lo menos posible y así disimular la ronquera extrema.
A eso de las 12:30 te pasan la llamada de don Fulano de Tal y Cual:
– ¡Hombre Fulanito! ¿qué tal?
– Oye, que los colegas hemos quedado hoy para almorzar en la feria.
– Tío, es que aún no me he acostado y estoy muerto.
– ¿Ya te rindes?, desde luego estás mayor, ¡Pero si sólo es miércoles de feria!
– Bueeeeno, veeenga, a lo mejor me paso.
– A las 3 en mi caseta
– Pero yo salgo del curro a las 3.
– Y yo, pero ya iremos llegando ¡es feria!
Y volvemos a empezar. Así hasta el sábado que por fin puedes levantarte tarde (a eso de las 8 de la tarde) y el domingo a la 1 de la madrugada estás en la cama listo para trabajar (y recuperar parte del trabajo perdido) el lunes de resaca.
Ahora, es obligatorio que a cualquiera que te pregunte por la feria tienes que responder: ¡fantástico! ¡una juerga inmensa, pero no me quedé hasta muy tarde!.
Así que me lo paso de miedo, porque total ¡sólo es feria una semana al año!
En el próximo artículo os contaré cómo vive la feria un forastero. Que no tiene nada que ver con la mía.
Anuncios

10 comentarios

  1. Pero víbora, cari… como sigas asi a ti no te va a contratar ese alcalde astronauta que tienes para promocionar la feria, eh!! Da una ganas de ir ahora mismo pa allá…..!

    Parece que las fiestas de cada ciudad no son muy bien recibidas por sus propios residentes, nuse! Eso si me ha encantado tus frases en “andalú tajao” jajaaj que bueno!!

    bezos.

    P.d. Tu tienes caseta por si me animo… me he enterado hoy que si no tienes un amigo con caseta mejor no ir, esa asi?

  2. JAJAJAJAJAJAAAAAAAAAAAAAA

    Chico…un diez, que risa por dios ¿de verdad es así?…caray, debes estar en forma o no lo entiendo estoy “agotaita” sólo de leerte

    Besos que ¡¡¡¡¡ES FERIA!!!

    Simpático eres sevllano!!!!

    :))

  3. juaaaaaaaaaaaaaaaaaas!!!!!

    por Dior… te ibamos imajinando a cada pasico por la feria i… juaaaaaaaaaaaaaas!!!!

    che, vibora, no te quejes… que hes feria!!!

    vesis, guapismo, i grazias por esta aproximazion en fasciculos a la feria!!! eres un zol!!!

  4. El alcohol altera especialmente a las mujeres
    http://www.lacoctelera.com/gineblog

  5. Oiiiis, que envidia me das vivora, que ganas, como me gustaría estar ahi “apretuhá”, en toa la feria.
    Cada año decimos mi madre y yo que bajamos, pero no hay forma y eso que ella es tocaya, pero las de su Cadiz no se las pierde la tía.
    Besucos gordos y un rebujito a mi salú, anda!

  6. Cari, te he dedicado mi post de hoy, pero… ¡No lo comentes hasta que lo leas entero y llegues al final, eh!!!!!!!! jajaja

    Besos

  7. IAGO:
    Sólo un sevillano puede decir estas cosas de la feria. A cualquier otro lo despellejamos.

    E-CAT:
    No hay que estar forma, ¡sólo es feria una semana al año!

    RUVIS:
    Supongo que vuestro resumen de las fallas sólo se le permite a un valenciano de pro. Y no me he quejado de nada, porque bien podría quedarme en casita, pero ahí estoy, pasando en la feria más horas que el caballito de las fotos.

    LARI:
    Comprendo a tu madre, es que la tierra tira mucho y Cai es mucho Cai.

  8. La has retratao, Víbora, la has retrataíto 🙂 🙂 🙂

    Para mi gusto sólo te ha quedado mentar el chocolate con churros del desayuno :-), y la hilera de gente que va subiendo República Argentina p’arriba con los zapatos de tacón en la mano, o bien rotos, o bien rotos los pies 🙂

    Saludos!

  9. COV:
    Del chocolatito con churros de la feria ya te contaré un monográfico un día de éstos.

  10. Muy bueno, Víbora, ¿una copita?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: