Una solución… ¡tengo!

Tras mis problemas con YA.COM, he encontrado una solución perfecta.

Me puse al habla con un comercial de telefónica (he de reconocer que con el que lleva los asuntos de la empresa, luego he tirado de influencias) y me ha propuesto un cambio de teléfono (de aparato, no de número).

Resulta que con el nuevo modelo Domo 2 puedo restringir las llamadas con número privado, así que me lo gestionó todo y hoy (o ayer, a estas horas) ha sido el primer viernes en un mes sin recibir llamadas de Ya.com.

Después de esto, creo que mi cambio de compañía es aún más difícil.

Jejeje… ¡conmigo iban a dar!

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10 comentarios

  1. Mientras no les dé por enviarte comerciales a casa… 😆

  2. Muchas felicidades, Víbora. Además, qué día más chungo, te joden el comienzo del fin de semana.

    Por cierto, ¿cómo es que tu peque coge el teléfono? Mira que os puede jugar una mala pasada. Aunque… mientras no se sepa el número de la cuenta bancaria no hay problema XD

    Un besote 😉
    Te cambio el enlace ya mismo.

  3. En el nido tenemos auténticas peleas cuando suena el teléfono.
    Entre las viborillas por contestar y entre los sres de víbora por no contestar.
    Somos así.

  4. Perdón, la respuesta anterior es para Miss Sinner.

    Y ésta para RUTH. Los comerciales los envían otras empresas como Securitas o los Testigosde Jehová.

  5. Jajjajjajjaaa.

  6. Podrías aprovechar y también restrinjir las llamadas salientes a números con tarificardor. Si no lo haz hecho de lo recomiendo.

  7. …restringir…Sorry!

  8. RUTH
    Algún día contaré una visita de los Trestigos de Jehová totalmente absurda.

    SENIOR
    Tranquilo, que aquí puedes restringir, restrinjir e incluso restringuir. Que errores digitales tengo yo pa’burrir (y aburrar).

  9. Oye, que nuestro diablo el mayor, de peque se marcó una charlita con un n° de Sudáfrica, y otro de Nueva Zelanda, júrolo que es cierto!

    Por aquellos gloriosos entonces habitábamos en un apartamento pequeñito pero sin obras, y el teléfono estaba en una silla que hacía de mesita telefonera… Al niño, cuando le dio por dejar de gatear para aprender a andar, le gustaba agarrarse a la silla en cuestión y bailotear un rato lo que en ese momento estuviera sonando en la radio. Hasta que descubrió que los mayores aporreábamos esas teclitas que venían en el teléfono y luego nos poníamos a charlar con la cosa en la oreja, y pensó que él también, oiga.

    Nosotros no fuimos testigos de los susodichos eventos, pero los vimos reflejados en la correspondiente factura detallada, y aunque la cosa no fue grave, las risas fueron antológicas.

    O quizás las risas fueron antológicas precisamente porque la cosa no era tan grave, quien sabe. Lo cierto es que la persona que cojió el teléfono desde Sudáfrica, y la de Nueva Zelanda, debieron darse cuenta que “hablaban” con un bebé, y colgaron relativamente pronto.

    Ay qué risa de recuerdo, fíjate!

    Saludos!

  10. SE VAN A FORRAR CON EL TELEFONITO ESE!!!!

    A los únicos que no nos sirve ese invento maravilloso es a los inmigrantes, porque cuando nos llaman de nuestros países con tarjetas de prepago sale tambien como identidad oculta 😦

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